Hola:
Resumen, por si no te quieres tragar mis rollos: tenemos página web nueva, que ya era hora. Como la semana pasada cerramos nuestras redes sociales, eso quiere decir que, además de la susodicha web, nos hemos quedado solo con un servidor de Discord para hablar más directamente y que os relacionéis entre vosotros (¡hasta se organizan partidas!), esta newsletter, y nuestro email.
Y ya.
|
|
|
¿A que ha quedado bonica, moderna y responsive («responsable» en castellano)? Ya parecemos una editorial seria y todo.
|
|
Si te acabas de suscribir a la newsletter (que habéis sido muchos estos días), resumirte brevemente en qué consiste esto: con una periodicidad pseudoestocástica, envío emails en los que mezclo las novedades de Other Selves con diatribas, personales y con poco filtro, relacionadas con mi vida como editor de rol. Si solo te interesa lo primero, basta con que leas el resumen del principio de cada email. Si te gusta también leer lo segundo, aquí tienes los últimos números de la newsletter, para que recuperes el tiempo perdido.
Así que vamos a la diatriba de esta semana, que tiene que ver con uno de los tres enlaces que aparecen arriba a la derecha del todo de nuestra nueva y flamante web.
Por cierto, ¿a que es bonita?
Me estoy refiriendo, más concretamente, al «Próximamente». Enlace que, como cabría imaginar, dirige a una sección en la que aparecen aquellos productos en los que estamos trabajando y que aparecerán... pues eso, próximamente.
Y puede parecer una tontería, pero he estado meditando muy, muy, muy mucho si ponía o no esa sección.
Porque a ver, la forma en la que anunciamos, o dejamos de anunciar, nuestros libros en desarrollo ha cambiado mucho con el paso de los años. Vamos a dividir estos diferentes acercamientos, para simplificar, en «eras».
En el principio de los tiempos, cuando Enlil aún gobernaba sobre los Awilu de Kishar, en la Era del Bocachanclismo Inocente, anunciábamos los proyectos cuando se empezaba a trabajar en ellos. Esta forma de proceder se debía, fundamentalmente, a dos motivos.
Bueno, en realidad a tres, pero del tercer motivo hablaré en la próxima newsletter.
El primero, el emocional, es que me hacía una ilusión desmedida (adjetivo elegido con mucho cuidado) aquello en lo que estábamos trabajando, de tal forma que no podía callarme la boca. Ese libro futuro iba a molar tanto que tenía que compartir mi alegría.
El segundo, el racional, es que si compartía esta información, quienes estuvieran interesados en la editorial verían que éramos un ente vivo que hacía cosas. Mantendríamos su atención. Generaríamos hype.
Hoy en día tengo un opinión mucho más negativa sobre eso de mantener la atención de la gente, como ya comenté en la newsletter de las redes sociales. Pero aquella era otra era.
La Era del Bocachanclismo Inocente llegó a su fin cuando nos encontramos con la cruda realidad de que algunos proyectos no llegaban a buen puerto. Hay muchas razones para esto. Por ejemplo, está el caso de que alguien que se ofrece a escribir un material concreto resulta que enferma/desaparece/se le complica la vida, y nunca entrega el material.
También aprendí que es mejor pagar a la entrega del trabajo, no antes.
O puede ser que el proyecto, una vez terminado, no alcance los estándares de calidad que te propones.
Lo cual pasa incluso con las cosas que escribes tú mismo. De hecho, pasa mucho con las cosas que escribes tú mismo.
O quizá una licencia acabe complicándose. O incluso puede ser que ya no tenga sentido publicar ese producto, ya sea en el formato que tenías inicialmente pensado, o en absoluto.
Y claro, cuando pasa cualquiera de estas cosas, te toca dar explicaciones respecto a aquello que habías anunciado y ya nunca va a existir. Y esto, al menos para mí, es una movida. Porque sientes que decepcionas.
Pero es que, incluso aunque los proyectos avancen y veas que van a acabar llegando a buen puerto, sigues teniendo que responder a la terrible pregunta de: «¿Y el juego pa cuándo?»
Y a veces la respuesta es un encogimiento de hombros y un: «Pues no lo sé ni yo». Sobre todo cuando tu editorial sigue la filosofía «blizzardiana» (término técnico) del «Estará terminado cuando esté terminado».
Que, ya que estamos, es un lujo que nosotros podemos permitirnos pero que no es habitual.
Así pues, la Era de la Bocachanclismo Inocente dio paso a la Era del Secretismo Hermético. En esta nueva etapa, como suele ocurrir en estos casos, un predecible movimiento pendular nos llevó al otro extremo; solo anunciábamos las cosas cuando ya estaban terminadas y prácticamente a la venta (o listas para mecenazgo).
Aquí me dirás: «Pero Rodrigo, si anunciasteis tal juego meses, qué digo meses, ¡años!, antes de que estuviera disponible.» A lo que te responderé: «Ya, pero ese caso era distinto, porque era una licencia y el licenciatario nos obligaba a hacer el anuncio ya.» Sí, siempre hay alguna excusa. Para ser buen editor hay que dominar el arte de la excusa.
En esta era vivíamos tranquilos, trabajando como hormiguitas, avanzando en unos proyectos, dejando otros en barbecho, descartando aquellos que no estaban a la altura... A veces incluso esperando hasta tener el dinero necesario para imprimir ciertas cosas. Y ya, con cada libro terminado, anunciábamos y publicábamos en rápida sucesión.
Todo iba bien, hasta que nos dimos cuenta de que mucha gente, incluso algunos de nuestros fans más acérrimos, se sorprendrían cuando aparecían a la venta ciertas cosas nuestras: «¡Me he enterado de que este libro existe porque lo he visto en una tienda!»
E incluso los había que no se llegaban a enterar en absoluto. Juro por Bobugbubilz que una persona me escribió para preguntarme si íbamos a editar Peligro en el Planeta Púrpura después de que ya lo hubiéramos editado.
Así que claramente nos habíamos pasado de frenada. Y encima, los proyectos en desarrollo se acaban filtrando igual, porque a Velasco le das una caña y le preguntas y te suelta cualquier secreto editorial sin despeinarse.
Que tampoco pasaría nada si esto sucediera en un bar, porque un poquito bocachanclas somos todos, pero es que a veces pasaba en Youtube.
Así que la Era del Secretismo Hermético tenía que llegar a su fin. Y llegamos al momento actual. Me gustaría pensar que esta será recordada como la Era de la Transparencia Mesurada, pero ya se sabe que a las eras se les pone nombre cuando ya han pasado, así que solo el Ryuujin que escribe nuestra historia sabe cómo se llamará en realidad.
Por tanto, ¿qué vamos a hacer ahora? Mediante esta newsletter y el «Próximamente» de la web os mantendremos al día de las cosillas que tenemos en el horno Por ejemplo, recientemente hemos anunciado vía email Espadas contra la Muerte y el Silencio de Brezalba, y ahí que están las dos en el «Próximamente».
Eso sí, para volver a evitar caer en los pecados que trajeron el fin de la Era del Bocachanclismo Inocente, solo vamos a anunciar aquellos libros que estamos prácticamente seguros (unidad de medida objetiva) de que van a salir adelante. Y, al menos de momento, no me voy a atrever a poner fechas hasta que estemos súper seguros (que es más que «prácticamente seguros») de cuáles van a ser.
Dos semanas arriba, dos semanas abajo, claro. Entiende, querido lector, que la combinación de imprenta, transporte y distribuidora genera lo que en estadística se llama «propagación de errores».
Tampoco voy a poner en qué fase se encuentra cada proyecto, porque a veces no siguen el proceso lineal que cabría esperar.
Y sí, sé que alguno está pensando que no entiende muy bien por qué no sabemos cuándo va a salir, por ejemplo, El SIlencio de Brezalba, porque ¡los mecenas ya tienen un PDF que, al menos en apariencia, podría mandarse a imprimir! De hecho, tenemos proyectos prácticamente acabados que, because reasons, no están aunciados.
Ya... entiendo que no se entienda, pero es que los caminos de la edición son tortuosos y a veces no discurren como uno querría. Hablaré más sobre ellos, pero en otra newsletter, que esta ya se me está pasando de extensión.
Como siempre, gracias por leerme.
Rodrigo.
|
|
|
|